Tras presenciar una conferencia sobre la depresión en la Universidad Nacional a Distancia, he extrapolado algunas de las ideas que allí se expusieron y ahora voy a compartirlas con todos vosotros. Fue el Dr. José Antonio Portellano, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid quien nos proporcionó tal información con alto grado de interés para los facultativos médicos y psicólogos que allí estuvimos presentes.
El Dr. Portellano expuso con claridad las formas de intervención en la depresión, intervención por un lado desde el enfoque biológico y por otro, desde la terapia psicológica. Ambas terapias no son incompatibles.
El enfoque biológico radical es insensato, según el profesor. A veces este viene reforzado por el gremialismo o por fundamentalismo, “muchos opinan que la depresión tiene que ver con la falta de serotonina y que con la toma de fluoxetina por parte del paciente hasta hartarse”, solucionara la depresión. Hay personas que no quieren problemas, que demandan el prozac y que viven de acuerdo a la medicalización de la infelicidad. Y no podemos olvidarnos de las grandes industrias farmacéuticas y de sus grandes beneficios, junto a sus fuertes intereses.
Por otro lado esta la terapia psicológica que bien empleada modifica la química cerebral y por tanto da resultados en la patología. “La circuiteria”, como lo denomina el profesor Portellano, se ha transformado y hay mejoría. Hay quienes niegan el componente o enfoque neurobiológico, pero ningún enfoque es incompatible. Ningún modelo debe excluirse, todos los modelos son necesarios y ayudan en el tratamiento.
Que quiere ello decir, que cualquier forma de tratamiento, que implique la psicoterapia y la medicación son de utilización adecuada y ciertamente optima tanto para el tratamiento como para la obtención de resultados positivos para la curación.
El ponente nos incita a la no demora por la búsqueda de la causa del problema, nos incita a proceder e intervenir.
Motivar, prestar la ayuda al paciente, tranquilizarlo, tiene su efecto “placebario” y esto puede aliviarlo. Los placebos son una especie de parafármacos con efecto real. Atención con ello...
Los fármacos son los mas utilizados para los tratamientos, éstos son sobre todo más eficaces en depresiones más severas, cuando no hay problemas de personalidad, cuando abundan los síntomas somáticos y si, en anteriores episodios, los psicofármacos utilizados habían conseguido mejoría, no podrán obviarse.
Sin lugar a dudas, en las depresiones fuertes el tratamiento farmacológico es relevante, es absolutamente necesario, mientras que deja de serlo en las depresiones moderadas y en las ligeras.
El uso de nuevas terapias como la Psicología positiva esta indicado para el tratamiento de las depresiones menos fuertes. En las distimias es menos irrelevante la utilización de los fármacos, se prescribirán cambios en el estilo de vida y comienzos en la terapéutica hedónica.
Los medicamentos, LOS TETRACICLICOS, LOS IMAO, LOS ISRS, LOS ISRSN, LOS NASSA, todos ellos forman parte del enfoque bioquímico del tratamiento.
LAS TERAPIAS ANALÍTICAS, LAS COGNITIVAS Y LAS NUEVAS TERAPIAS, forman parte de la terapia psicológica “, un tratamiento basado únicamente en la medicalización limita indudablemente la propia mejoría del paciente.
La terapia cognitiva incluye Sobregeneralización, pensamiento dicotómico, inferencias arbitrarias, magnificación-minimización, abstracción selectiva y personalización.
Los objetivos terapéuticos a nivel psicologico incluyen una serie de técnicas que como buenos profesionales trataremos de suministrar.
La Psicología Positiva, se desvela como una variante terapéutica resolutiva que acompaña a la terapia.
Tanto la activación conductual (de utilización fundamental en la depresión), como la novedosa psicología positiva (si estamos ante una depresión no demasiado grave), niegan el modelo médico, pero sin embargo son efectivas. Otrás técnicas como la activación, minimizan la importancia de las distorsiones cognitivas para centrarse en los cambios conductuales y algunos paradigmas terapéuticos de la activación son la TRAP , la TRAC, y la ACTION, todos ellos relevantes para la depresión.
Desde la Psicología Positiva el profesor pone a nuestra disposición una serie de libros para nuestro conocimiento y para el uso, si así lo consideramos, en el ejercicio de la profesión. Os iré haciendo participes de algunos de ellos si es que estáis interesados.
Espero que os haya gustado. A mi me encanto!
A.R.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
Dibujando significativo
Los dibujos que hacen los niños son tanto pruebas fehacientes, como canales comunicativos entre el niño y el adulto. Los dibujos permiten atisbar parte del mundo interior del menor.
Psicólogos y pedagogos podemos utilizar estos dibujos como instrumentos evaluativos del estado del menor que, combinaremos junto a otras pruebas mucho más objetivas y con mayor solidez científica para, obtener información sobre muchos de los aspectos de la personalidad del niño, tales cómo su emoción, lo que piensa y por qué, y por por ejemplo, por qué es “tal” o “cual” su forma de comportarse. Nos encontramos ante aspectos que configurán la personalidad del niño y que conoceremos a través de sus trazos psicoanalíticos materializados en dibujos.
Los tamaños grandes por ejemplo, se relacionan con el carácter extrovertido, la seguridad y la confianza. Por otro lado figuras extravagantes pueden ser indicadoras de exceso de vanidad o menosprecio de los otros.
Dibujos muy pequeños denotan indefensión, desvalorización, retraimiento, desazón, temor hacia el exterior, desconfianza, timidez.
Si el psicologo induce al menor a realizar el típico dibujo de su familia, las distancias que el niño interpone entre los personajes representativos de su familia y el mismo, nos hablan del mayor o menor distanciamiento afectivo del menor con respecto a los miembros integrantes de su unidad familiar. El niño dibuja como más próximos a los padres, lo que significa un mayor vinculo afectivo con ellos.
Si por el contrario dibuja a sus hermanitos alejados de dicho núcleo o no los dibuja, podemos atribuirlo a posibles celos.
Cuando el menor dibuja a los miembros de su familia unidos de la mano, podemos intuir la voluntad del pequeño para que, todos los miembros de la familia permanezcan unidos.
Si el niño no está, interpretaremos su baja autoestima, poca identificación con el núcleo familiar o sentimientos de exclusión del mismo.
Los dibujos pueden darnos pistas de posibles psicopatologías en el menor,ansiedad, depresión, o problemas muchisímo más graves como abusos.
Precioso el tema de la indagación del pequeño de la casa mediante sus obras pictóricas, a las que todos estamos acostumbrados pero quizá, sin reparar en la gran trascendencia significativa de lo que expresan.
A.R.
domingo, 4 de diciembre de 2011
La Autoestima en los Niños.
Debemos estar muy atentos a lo que nuestros hijos nos cuentan.
Hay niños que están continuamente utilizando frases negativas sobre su forma de comportarse o de ser, del tipo: "no valgo para nada", "todo me sale mal", "nadie me quiere", etc. Todo este tipo de frases resultan muy dañinas para la autoestima del niño, pues llegarán a creérselas.
La autoestima no la podemos modificar directamente. Por decirle a un niño o adolescente, que deje de pensar de determinada forma, no dejará de hacerlo.
Algunas frases muy inapropiadas para la autoestima infantil, paso a enumerarlas ahora, junto a algunas posibles formas de sustituirlas y de resto de dicha no-autoestima:
q "No valgo para nada": Debemos procurar que el niño comprenda que todo el mundo vale para algo. A veces nos empeñamos en llevar a cabo actividades para las que no tenemos habilidades, mientras ignoramos o no damos importancia a aquellas que nos salen bien. Potenciar dichas habilidades es nuestra labor.
"Todo me sale mal": Explicaremos al niño que ello no así. Porque seguro que si le hacemos pensar seguro que a lo largo del día de hoy, seguro que hay por lo menos 3 cosas que hizo bien. El niño debe aprender a expresar con concreción. No todo sale mal, solo ciertas cosas.
"Nadie me quiere": Si el niño dice así, cuidado. Es un fiel reflejo de los sentimientos de ese niño. Habrá que buscar ayuda de un psicólogo que evalúe la autoestima del niño y que les ayude y enseñe tanto a ustedes, como al niño, a mejorarla.
Hay que evitar utilizar frases negativas y repetitivas cuando nos refiramos al niño. Es decir, deberíamos borrar del archivo de expresiones de los padres, frases como: "que malo eres", "este niño es un desastre", "eres un vago", "no tienes vergüenza", "hay que ver que guarro eres", "no hay forma de hacer carrera de ti", "de mayor no vas a servir ni para recoger basura", etc. Estas formas de dirigirse hacia nuestros niños, sin duda, son altamente contraproducentes y se utilizan.
No hagamos así.
Puede que en el colegio alguien haya llamado “feo” a nuestro hijo, lo hayan insultado o metido con él. Es en este instante cuando debes ayudar a tu hijo.
Podemos evitar que esto vuelva a repetirse (difícil evitarlo, por no decir imposible) o poner en marcha un plan para que los ignore porque no merece la pena escucharles.
Escenificar la situación con el niño hace que viva su papel en la realidad y así le quedará mucho más claro lo que tiene que hacer. Practicarlo varias veces será genial.
Si estamos intentando que nuestro hijo no se preocupe en exceso de su apariencia física, pues es más bien bajito, desandaremos todo lo ganado en el momento que nos oiga alabar al hijo de la vecina por lo alto que es. Y, lo que es peor, a partir de ese momento ya no creerá las palabras paternas que le indiquen que: "ser bajito no tiene importancia, porque lo importante es la forma de ser de cada uno".
Ana Martín Vázquez (Psicóloga Clínica)
Hay niños que están continuamente utilizando frases negativas sobre su forma de comportarse o de ser, del tipo: "no valgo para nada", "todo me sale mal", "nadie me quiere", etc. Todo este tipo de frases resultan muy dañinas para la autoestima del niño, pues llegarán a creérselas.
La autoestima no la podemos modificar directamente. Por decirle a un niño o adolescente, que deje de pensar de determinada forma, no dejará de hacerlo.
Algunas frases muy inapropiadas para la autoestima infantil, paso a enumerarlas ahora, junto a algunas posibles formas de sustituirlas y de resto de dicha no-autoestima:
q "No valgo para nada": Debemos procurar que el niño comprenda que todo el mundo vale para algo. A veces nos empeñamos en llevar a cabo actividades para las que no tenemos habilidades, mientras ignoramos o no damos importancia a aquellas que nos salen bien. Potenciar dichas habilidades es nuestra labor.
"Todo me sale mal": Explicaremos al niño que ello no así. Porque seguro que si le hacemos pensar seguro que a lo largo del día de hoy, seguro que hay por lo menos 3 cosas que hizo bien. El niño debe aprender a expresar con concreción. No todo sale mal, solo ciertas cosas.
"Nadie me quiere": Si el niño dice así, cuidado. Es un fiel reflejo de los sentimientos de ese niño. Habrá que buscar ayuda de un psicólogo que evalúe la autoestima del niño y que les ayude y enseñe tanto a ustedes, como al niño, a mejorarla.
Hay que evitar utilizar frases negativas y repetitivas cuando nos refiramos al niño. Es decir, deberíamos borrar del archivo de expresiones de los padres, frases como: "que malo eres", "este niño es un desastre", "eres un vago", "no tienes vergüenza", "hay que ver que guarro eres", "no hay forma de hacer carrera de ti", "de mayor no vas a servir ni para recoger basura", etc. Estas formas de dirigirse hacia nuestros niños, sin duda, son altamente contraproducentes y se utilizan.
No hagamos así.
Puede que en el colegio alguien haya llamado “feo” a nuestro hijo, lo hayan insultado o metido con él. Es en este instante cuando debes ayudar a tu hijo.
Podemos evitar que esto vuelva a repetirse (difícil evitarlo, por no decir imposible) o poner en marcha un plan para que los ignore porque no merece la pena escucharles.
Escenificar la situación con el niño hace que viva su papel en la realidad y así le quedará mucho más claro lo que tiene que hacer. Practicarlo varias veces será genial.
Si estamos intentando que nuestro hijo no se preocupe en exceso de su apariencia física, pues es más bien bajito, desandaremos todo lo ganado en el momento que nos oiga alabar al hijo de la vecina por lo alto que es. Y, lo que es peor, a partir de ese momento ya no creerá las palabras paternas que le indiquen que: "ser bajito no tiene importancia, porque lo importante es la forma de ser de cada uno".
Ana Martín Vázquez (Psicóloga Clínica)
jueves, 1 de diciembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
La depresión...
Trás un amplio espacio sin noticias, de nuevo os presento alguno de los estudios relacionados con la depresión, una de las psicopatologías más habituales entre los mortales.
Algunos factores biológicos y socioeconómicos pueden contribuir a la aparición del trastorno depresivo.
FACTORES BIOLÓGICOS:
La tasa de depresión es mayor en las mujeres. Responden a una proporción de dos casos en la mujer, por uno en el varón ya sea en poblaciones estudiadas o en población general.
Si el diagnóstico es la depresión bipolar, la proporción en cuanto al género es similar, este hecho viene facilitado por factores biológicos y socioculturales, además de por factores diferenciales de tipo endocrinológicos y atributos de rol que definen a la mujer, y que se caracterizan por su mayor dependencia y pasividad, facilitando su mayor susceptibilidad a padecer depresiones.
Según un estudio realizado en España por De Santiago y colaboradores (1987) el perfil de riesgo de patología psíquica afectiva tiene lugar en mujeres casadas entre 40 y 59 años de edad, sin hijos menores de 15 años y que desempeñan una doble jornada laboral, doméstica y extradoméstica.
Con respecto a la sintomatología depresiva en adultos jóvenes (18 y 44 años) hay acuerdo en cuanto a la incidencia de síntomas. La prevalencia en los trastornos del estado del animo (TEA) disminuye con la edad en los varones, mientras que en las mujeres los síntomas se incrementan entre los 30-44 años, aunque luego, en ambos casos, se produce una disminución. Es considerable apuntar que la mujer en la menopausia o inmediatamente después de esta, es un tópico la presencia de la depresión.
Los niños también padecen depresión. En un principio, su estudio estuvo relegado, pero en la actualidad ha revestido interés resaltando que hay entre un 1-2% de niños y niñas con depresión mayor y un 9-10% presenta síntomas distímicos.
Durante la adolescencia se produce un aumento de la presencia de la depresión y es una presencia paritaria en ambos sexos.
FACTORES SOCIOECONÓMICOS.
Las depresiones menores, los trastornos distímicos y las depresiones mayores unipolares, se dan más frecuentemente en las clases sociales más desfavorecidas, entre los que tienen un nivel educativo bajo, y los que realizan trabajos menos cualificados, todos ellos tienen mayor probabilidad de sufrir dichos trastornos.
De entre todas las correlaciones posibles serán las mujeres trabajadoras de clase baja las que tienen un riesgo más amplio de sufrir depresión.
Entre las clases sociales altas predominan las depresiones bipolares.
Si hablamos de depresiones bipolares estas serán similares en un entorno rural que en uno urbano. En depresiones menores y mayores unipolares el porcentaje, será mayor en zonas urbanas.
El tipo de creencias religiosas o el estado civil de un individuo condicionan el riesgo depresivo, por ejemplo, las mujeres solteras tienen tasas de depresión más bajas que las casadas y, en los varones sucede que son los solteros los que tienen mayor tasa de depresión.
Las depresiones menores y las mayores unipolares se presentan con menor frecuencia entre personas casadas o entre las que mantienen unas relaciones sentimentales estables.
No existe la misma correlación en las depresiones bipolares, aunque si que se sabe que son más frecuentes en separados y divorciados.
El soporte social es un factor de inmunización frente a las depresiones, sucederá así excepto en lo que a los trastornos bipolares se refiere ya que, su carga disposicional genética es mayor.
Así que, lo que realmente determina el riesgo de depresión es la percepción de apoyos sociales.
HABITO DE FUMAR Y DEPRESIÓN.
Existe una alta Comorbilidad entre el hábito de fumar y la depresión. Tres teorías explican la causa de ésta relación:
- La depresión podría ser la causa de que se fume, se fuma para afrontar el estrés.
- Fumar causa depresión.
- Ambos tienen un origen común.
Hay trabajos como por ejemplo, el de los investigadores Vázquez y Becoña (1987) donde se sigue reafirmando que hay estudios significativos que demuestran la relación entre ambos conceptos.
Además, se citan algunas circunstancias:
- Dejar de fumar es más difícil para la persona deprimida que para la población general.
- Algunos fumadores que intentan dejar su hábito a lo mejor son incapaces por la depresión.
- Si la sintomatología depresiva persiste, los pacientes tendrán mas posibilidades de fracaso en abandonar el hábito.
- Si siempre se ha fumado se tiene mayor probabilidad de estar deprimido, si lo comparamos con quienes nunca fumaron.
- El grado de dependencia se relaciona con una mayor probabilidad de depresión.
- Si el fumador anteriormente presenta episodios depresivos tendrán más probabilidad de convertirse en adictos a la nicotina.
- Si se fuma durante mucho tiempo, probablemente uno se deprimirá.
- La irritabilidad, nervios y disforia serán más graves si hay una historia de depresión de fondo.
- Si el historial refleja depresión y tabaquismo, el individuo acabará fumando.
DEPRESIÓN Y SUICIDIO.
El suicidio es una de las diez causas más frecuentes de muerte en el adulto, entre los 15 y 44 años, constituye la cuarta causa de fallecimientos, y en adolescentes ocupa el tercer lugar.
Las mujeres vuelven a desmarcar en sus intentos de suicidio, su proporción es de 2 a 1. Pero son los varones quiénes más se suicidan (2 hombres por cada mujer) por tanto, sus amenazas son mucho más graves que en el caso femenino. Las tentativas son mayores en mujeres que en hombres especialmente entre los 15 y 24 años.
Suicidio y depresión están solapados.
El alcoholismo es la segunda condición que más se asocia al suicidio, una edad superior a 45 años, el aislamiento social, que existan dificultades laborales y económicas, medios para tentativas, como armas, planes o incluso antecedentes familiares de suicidio, son factores que facilitan el incremento de esta enfermedad mental, por lo que constituirán factores de riesgo para la depresión.
Existe un gradiente de cuatro tipo de conductas suicidas: idea, amenaza, tentativa y consumo del suicidio. Que exista algún tipo de conducta suicida o amenaza verbal supondrá tenerla siempre en cuenta por el profesional y familia, ya que es un patrón de riesgo importante.
El riesgo suicida es más frecuente entre los depresivos que mejoran parcialmente sus síntomas y disponen de energía que, en el caso de que el sujeto se encuentre en la fase aguda de la enfermedad, donde está retardado haciendo que se inhiba en la propositividad del suicidio.
Por tanto, los factores de riesgo se configuran como factores que incrementan la probabilidad de suceso de la enfermedad, en este caso de la depresión. A mayor numero de factores que confluyan, mayor probabilidad de depresión.
De modo que, proceder al análisis de la historia familiar, de los trastornos físicos o mentales crónicos, de algunos cambios mayores en la vida y estrés, del poco o nulo apoyo social, los factores psicológicos, el bajo estatus económico, el sexo femenino, la edad, la raza, el insomnio y finalmente los trastornos del sueño, nos atisban para determinar la presencia o no de la depresión.
Estemos alertas...entonces, y acudamos a un técnico si sopesamos algun tipo de esta sintomatología.
La Información viene documentada de los cursos de postgrado en Psicopatología y Salud: Psicopatología de la Depresión. José Antonio Portellano.( Universidad Complutense de Madrid)
Deseo que os haya ilustrado tanto como a mi...
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