jueves, 11 de octubre de 2012

ACTITUDES Y CREENCIAS DISTORSIONADAS EN PERSONAS CON ANOREXIA I



Muchas mujeres tienen una imagen corporal distorsionada sobreestimando sus medidas mucho más que los varones.

Al principio de la adolescencia estas suelen mostrar cierta preocupación por la esbeltez, entre los 10 y 15 años comienzan a desear que sus cuerpos sean más delgados ya que creen que de este modo van a gustar más a los chicos, y que los chicos las van a considerar mucho más atractivas.

He aquí algunos indicios de lo que más tarde serán trastornos alimentarios.
Las mujeres equiparaban la delgadez con el atractivo y el estar delgada estaba asociado con el éxito profesional y la inteligencia.

Estas mujeres conceden gran relevancia a su figura corporal, es como si su autoestima dependiera del canon de belleza corporal establecido por la sociedad y ello hace que, ya que la sociedad cree como atractivo lo “delgado”, las mujeres que no están delgadas no se sientan atractivas y por tanto creen que no sirven para nada. Dada la gran importancia que el aspecto externo tiene para algunas mujeres y sobre todo a la delgadez, no ha de extrañarnos que una mujer joven (tenga o no trastornos alimentarios) conceda gran importancia a la valoración de su figura (Raich, 1994) y no cabe duda que ello sea así.

A.R.
Fuente: Cursos de Postgrado Psicopatología y Salud /Uned.

domingo, 7 de octubre de 2012

DIEZ CREENCIAS IRRACIONALES BÁSICAS DE LAS PERSONAS CON TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.



1. Demanda de aprobación: necesidad de recibir cariño y aprobación de los demás.

2. Perfeccionismo: necesidad de ser competente y perfecto.

3. Culpabilización: necesidad de las personas de ser castigadas por sus conductas desaprobadas.

4. Frustración: necesidad de que los acontecimientos se desarrollen como uno desea que sucedan.

5. Control emocional: necesidad de controlar los acontecimientos externos para el equilibrio interno.

6. Sobreimplicación ansiosa: necesidad de anticiparse y preocuparse por lo desconocido, por la incertidumbre.

7. Irresponsabilidad emocional: necesidad de evitar la responsabilidad ante los problemas.

8. Dependencia emocional: necesidad de contar con alguien “más fuerte” que uno mismo.

9. Desesperanza: necesidad de creer que el futuro viene determinado por el pasado.

10. Búsqueda de placer/ Hedonismo: necesidad de buscar el placer o la satisfacción a través de la pasividad o el ocio infinito.

A.R.
Fuente: Cursos de Postgrado Psicopatología y Salud.

lunes, 1 de octubre de 2012

MODELOS QUE EXISTEN ACERCA DE LA SEXUALIDAD Y SUS PROBLEMAS ll.



Existen varios modelos que establecen cuales son las actividades o conductas sexuales que se consideran menos normales o anormales. En el anterior post ya me he referido a uno de ellos (Modelo Socio-Cultural).

Modelo biológico.

La conducta sexual determina la evolución de la especie, se constituye como el elemento fundamental para la reproducción. La reproducción, biológicamente es plausible y no cabría mención ninguna sobre anormalidades sexuales ya que, tanto la especie humana como el resto, ejercen sus conductas en el terreno sexual para las que fueron biológicamente programados, constituyéndose como anormalidades sexuales el conflicto de intereses que puede darse entre la práctica sexual propiamente dicha a nivel biológico y la práctica cultural.

Un ejemplo de ello pudiera ser la eyaculación precoz del varón. La realidad es que, eyacule más pronto o más tarde, no es un problema para él. Sin embargo se va a considerar una disfunción de acuerdo a un logro sociocultural, ya que se supone al orgasmo como un derecho de la mujer, y por tanto el varón deberá controlar su eyaculación para que la mujer pueda sentir su placer en la relación coital.

Modelo médico.

Cualquier alteración física u orgánica relacionada con las conductas sexuales puede dar lugar a un inadecuado funcionamiento del ser humano en el terreno sexual. Lo cierto es que un gran número de anomalías y disfunciones sexuales, como la alteración o anormalidad orgánica, son causa del inadecuado funcionamiento sexual. Un ejemplo de ello son algunos tipos de impotencia que tienen lugar por deficiencias vasculares y que son típicos de los hombres mayores.
Si no se encuentran causas orgánicas claras, el modelo médico no se podrá considerar como causa de la mayoría de las anormalidades o problemas sexuales.

Modelo psicológico-psiquiátrico.

De la misma forma, en este modelo se pretende el establecimiento de los síntomas tanto a nivel psicológico como psiquiátrico que, conforman, el tener o no tener problemas o anormalidades sexuales.
Son sintomatología muy determinante muchos factores sociales, las normas sociales de cada grupo humano que determinan el comportamiento sexual son las que configuran una sexualidad como normal o como adecuada. Multitud de teorías acerca de la personalidad son propuestas de estos dos enfoques.

A.R.
Fuente: Terapia Sexual, Cursos Psicopatología y Salud. Jose A. Carrobles.

sábado, 29 de septiembre de 2012

MODELOS DE SEXUALIDAD.



Apreciados lectores, tras haber trabajado con detenimiento uno de los manuales de terapia sexual incluído en el temario del postgrado y, debido al interés que a algunos de vosotros os suscita el tema, me apetece compartir un pequeño boceto de mis lecturas.

Comenzaré haciendo referencia al modelo de sexualidad Socio-Cultural que tanto impera en las sociedades actuales.

Dicho modelo establece unas pautas a partir de las cuales algunas conductas se establecen como anormales sexualmente, puede apreciarse cierta similitud con el modelo psicológico-psiquiátrico.
Dentro de los factores culturales no sólo englobamos lo que determine el grupo social en el que nos
desenvolvemos, su cultura, el momento histórico, sino que, además, son determinantes la ideología,
moralidad e incluso religión de cada individuo. La normalidad sexual se determina por las reglas, principios o mandamientos (normativa dentro de un grupo) de cada individuo.

Con asiduidad, las normas sociales de un grupo toman la forma de leyes y si el individuo se desvía de las mismas, estos habrán cometido una acción ilegal o delito. He aquí la dimensión legal de dicho modelo. Los delitos sexuales en la actualidad son relativamente escasos, si los comparamos con la cantidad de conductas sexuales rechazadas socialmente. Un ejemplo de ello es la práctica de la homosexualidad, ya que, aunque ya no es considerada como una práctica delictiva, gran parte de la sociedad la sigue considerando como anormal o no deseable.

Criterio estadístico y la idea normativa.

Ahora se define la conducta sexual normal como aquella que es practicada por la mayoría de individuos pertenecientes a una población o grupo social. Se constatará como anormal o problemática si se práctica infrecuentemente. Es preciso establecer con exactitud, la frecuencia, distribución, la incidencia y la prevalencia de los problemas sexuales considerados, además de si estamos ante una selección de la población o muestras de referencia a las que afectan sesgos metodológicos u otras consideraciones y condicionamientos estadísticos.

Son los grupos sociales los que crean la “desviación”, ya que son quienes establecen las reglas cuya infracción constituye dicha desviación. Se trata de un “constructo cultural”. La desviación es más un proceso social que una condición individual. La desviación sexual radica en el juicio del observador. Por tanto, es normal que al existir tantas culturas, existan una alta gama de conductas sexuales consideradas adecuadas y otras inadecuadas o desviadas. Cada sociedad intenta un balance de regulación y licencia para hacer que todo ello sea más viable y dentro de instituciones sociales como la familia, la religión y la economía se potencia la conducta normalizada socialmente aceptable.

Crean su propio mundo de normalidad sexual y de desviación y por tanto la desviación es lo que el GRUPO considera como tal.

Para finalizar, hablaré sobre el criterio que incluye la propia vivencia o sentimiento subjetivo, donde es la propia experiencia del individuo y de cómo el experimenta dichas conductas sexuales lo que constituyen el problema sexual.

La falta de felicidad y libertad, o por otro lado, la satisfacción en el terreno sexual, son fundamentales en el sujeto para que este no termine deteriorado psicológicamente o, únicamente motivado para una búsqueda de ayuda profesional o de tratamiento en su vida.

Una deficiencia en el normal funcionamiento sexual es un problema sexual produciendo a su vez en el individuo insatisfacción o infelicidad en el propio desempeño sexual. A veces no es la deficiencia lo que marca la infelicidad sino el tipo de orientación o la propia actividad sexual en sí mismas.
La libertad es otro de los criterios subjetivos a tener en cuenta, ya que vemos como algunas prácticas o actividades sexuales que utilizan algunas personas y que para ellos son normales (estimulación de los genitales con la boca, etc.) para otras no lo son tanto y pueden verse forzados a su práctica sin elección libre y gustosa. Hechos de esta envergadura pueden llevar a la ausencia de satisfacción y sin lugar a dudas a una infelicidad notable con respecto a esa relación o a este tipo de actividad sexual.

De modo que toda actividad sexual impuesta o en contra de la voluntad, producirá insatisfacción o infelicidad y será por supuesto tenida en cuenta como un gran problema sexual.

A.R
Fuente: Terapia Sexual. Jose Antonio Carrobles y Angeles Sanz Yaque.


domingo, 16 de septiembre de 2012

INTERVENCIÓN PSICÓLOGICA PARA CONSEGUIR UN AJUSTE AL CÁNCER.


El cáncer, al igual que otras muchas enfermedades, es considerado una amenaza grave para la vida. El shock, el trauma emocional, la falta de creencia en la veracidad del diagnóstico, depresión, desesperanza, ansiedad, miedo, rabia y rumiaciones son algunas de las consecuencias inmediatas del diagnóstico de cáncer.
Existen unas tasas de depresión o de estado de ánimo depresivo estimadas entre un 15 y un 25%, los pacientes oncológicos experimentan dificultades con estados de ánimo relacionados con su enfermedad, en especial con estados depresivos, ya que muchos de ellos presentan síndromes depresivos subclínicos.

Una vez que tiene lugar el tratamiento, el sufrimiento que presentan los pacientes al ser diagnosticados, comienza a declinar.
La edad, el género, el momento vital y el tipo de cáncer del paciente son factores importantes que regulan la modulación de sus efectos. Sea un ejemplo de ello, el cáncer de mama que, en el caso de mujeres más jóvenes, es donde tienen lugar efectos más agudos ya que, a nivel reproductor o de necesidad de atracción apuntan más interés mujeres de edad temprana que las mujeres de mayor edad.
Los pacientes que utilizaban estrategias de afrontamiento activo y solución de problemas se adaptaban mejor al cáncer que aquellos que utilizaban estrategias de evitación, cuyo ajuste era peor.
Los cánceres con un pronóstico relativamente bueno como mama y ginecológicos se los asocia con un menor sufrimiento psicológico. Algunos factores médicos ayudan a que el grado de sufrimiento sea menor ya que hacen que la manera en la que se percibe el diagnóstico, el grado de perturbación física y el tipo y volumen de tratamiento que se siguen, sean diferentes.

El apoyo social también incide en ello, ya que a mayor apoyo menor sufrimiento.
La intervención psicológica es primordial en el desarrollo y ajuste ante el cáncer. La vertiente
comportamental-cognitiva o la terapia de grupo expresiva forman parte de este apoyo.
Los acercamientos comportamental-cognitivos suponen una co-ayuda para los pacientes.
Los grupos de apoyo promueven que los pacientes expresen sus sentimientos y ansiedades con relación a su enfermedad.
Estos acercamientos junto a otros de tipo psico-educativo e informativo, además de otras técnicas no tan estándar, eran positivos sobre el ajuste emocional, el funcional y los síntomas relacionados con la enfermedad y el tratamiento, sin encontrarse diferencias significativas entre los distintos tipos de tratamientos.

La Terapia Psicológica Adyuvante (Adaptación de la Terapia Cognitiva de Beck) se aplica en este tipo de enfermos y los resultados reflejan una mejoría en medidas de ansiedad, depresión y adopción de estrategias de afrontamiento positivas.

La TCC, aunque escasa, muestra que con menos de diez sesiones se consiguen beneficios tanto a corto como a largo plazo y se utiliza para afrontar los numerosos acontecimientos estresantes que suponen el cáncer, disminuyendo la ansiedad, depresión e incrementando la calidad de vida.
Los tratamientos psicológicos más comúnmente establecidos muestran unos resultados en general bastante eficaces. La hipnosis por ejemplo, reduce en un 50% la frecuencia de vómitos y ansiedad en pre y post-quimioterapia. El mismo porcentaje lo encontramos mediante la relajación en cuanto a la reducción de vómitos y náuseas.

Se han llevado a cabo programas de condicionamiento operante bastante útiles en “el control del dolor”. Consiguen aumentar los niveles de actividad motora y social del paciente, disminuyen las conductas de quejas y aumentan la frecuencia de conducta cooperativa con el personal sanitario.
Graduar tareas y habilidades sociales para tratar aspectos motores y afectivos, junto a otro tipo de técnicas psicológicas  deberán ser ensayadas y aplicadas produciéndose un entrenamiento en generalización y mantenimiento de todo el programa para retomar el equilibrio psicológico de estas personas.

A.R
Fuente: Cursos de Postgrado en Psicopatología y Salud.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

NUESTROS MAYORES.


Apreciados lectores, tras unos días sin actividad blogera os presento el link de esta película que os recomiendo y que si podéis no dejéis de ver.

“Arrugas”. ¿Qué ocurre con el protagonista del film?

Las demencias y la enfermedad de Alzheimer están presentes en las personas de mayor edad en nuestra sociedad por lo que, conocer o estar “al día” de algunas de sus conductas y comportamientos problemáticos (agitación, llanto, inquietud psicomotriz, deambulación, discurso mal hablado, conductas inapropiadas o de desinhibición), junto a cierta sintomatología psicológica (ansiedad, depresión, apatía, alucinaciones, fallos de reconocimiento o falta de sueño), no está de más resaltarlo.

Muchas veces hablamos a nuestros mayores y no nos entienden.  Se produce, más o menos, lo que le ocurre al protagonista de la película.  Al no entender lo que les estamos demandando, la situación les genera un cuadro de agitación que les es difícil controlar, así que es conveniente adoptar las medidas oportunas, procurando “CALMAR” este estado de nuestros mayores y mejorar satisfactoriamente nuestra relación con ellos.

En vez de gritarles, reñirles o atenderles de manera malhumorada, trataremos de bajar el tono de voz, hablarles con una sonrisa y les daremos una explicación que se ajuste más a la “demanda” que promueva reacciones, al menos, no tan catastróficas como la reseñada en la película.
                                          
A.R
Cursos de Postgrado. Conferencia A. García Caballero, Psiquiatra
Complexo Hospitalario Universitario
de Ourense.